viernes, 29 de agosto de 2008

"Dantesco"

Un escenario dantesco, es el que un funcionario de carabineros de Chile vivió al presenciar cuerpos malheridos, cadáveres y unos buses colisionados en el norte Chile, cerca de la frontera con Bolivia. Todo lo anterior, impactó aún más, cuando se dio cuenta que en su mayoría, eran niñas de alrededor de 15 años de edad.

Eran jóvenes que iban en un viaje de estudio de regreso a Santiago, pero que en un segundo, vieron que sus vidas se acababan, mientras otras quedaban con heridas graves y en estado de shock, el cual poco a poco se fue desvaneciendo, pero que de inmediato, lo horrosoro de la situación, las sumió en una profunda tristeza al ver que sus compañeras, amigas y conocidas, con las que hace sólo instantes reían y conversaban, ya eran historia.

Ni hablar como se encontraba el colegio Cumbres (establecimiento al cual pertenecían), cuando se enteraron del accidente. Horas de angustia, dolor, rabia, impotencia y cuestionamiento embargaban a niñas, profesores, funcionarios y padres que pasaron por bastantes horas de incertidumbre sin saber si sus hijas estaban vivas o muertas.

El saldo total fue de 9 víctimas fatales y 23 heridos de gravedad; en su mayoría niñas que a penas cursaban el tercer año medio del colegio Cumbres ubicado en Santiago.

Más que un accidente que deja muertos (algo que se escucha día tras día), choca fuertemente el hecho de que se trata de adolescentes en un viaje productivo, al servicio de otras personas de escasos recursos a las cuales les prestaron ayuda. En respuesta a aquel viaje de solidaridad, de servicio a la comunidad y de fraternidad con gente que lo necesita, sufren este terrible atentado a sus vidas, cosa que jamás es bienvenida, menos si se trata de niñas que a penas comenzaban su camino, pero que de pronto, por una mala maniobra, terminó de manera abrupta pequeñas luces que recién empezaban a encenderse con fuerza.

Padres que no salen de su angustia y asombro, profesores que perdieron a sus alumnas, compañeras que no volverán a ver a sus amigas en una sala de clases, y familias que se preguntan porque fueron sus hijas las que estuvieron en ese preciso momento fatídico, resulta escalofriante, no sólo para ellos, no sólo para el colegio, si no que para todo un país consternado ante una pérdida humana que nos debe dejar enseñanzas, agradecer lo que tenemos y valorar aún más a nuestros hijos, padres, hermanos y amigos, porque no sabemos que puede pasar, sólo sabemos que se deben disfrutar momentos buenos y malos de la mejor manera posible, junto a nuestros seres queridos; sin eso, no somos nada.

Mucha Fuerza y un abrazo enorme a todas esas familias que acaban de perder a su ser más preciado.

1 comentario:

Juđit Núйзz dijo...

Muy fuerte. Es terrible escuchar de accidentes que acaban con la vida de tantos jovenes, y mas fuerte es cuando estas jovenes estaban en un viaje escolar con fines beneficos. No puedo imaginar el dolor de sus padres y amigos, pero ojala encuentren consuelo.