
viernes, 28 de noviembre de 2008
Se retira el más grande de todos los tiempos

domingo, 23 de noviembre de 2008
Por los niños


jueves, 20 de noviembre de 2008
El embarazo abunda donde reina la marginalidad
La pobreza es fuente inagotable de malas consecuencias para las familias que pertenecen o son clasificadas en dicho rango, que aunque muchas de ellas luchan cada día por darle una mejor vida a sus hijos por medio de la educación, la situación se hace insostenible para miles de padres, debido a la crisis económica que recrudece la realidad de los menos afortunados. Por otro lado, existen familias con poco interés por sacar a sus hijos de esa situación y llevarlos a una mejor vida a través de la educación, herramienta indispensable para todo el mundo, ya que es aquella arista de la vida, que llena a los jóvenes de aptitudes, valores y esperanza por un futuro mejor para ellos e incluso para sus familias.
Delincuencia, drogas y embarazos prematuros, son algunos de los problemas que abundan en estos barrios, con la excepción de que este último, conlleva consecuencias irrevocables, ya que se trata de una vida humana, en muchos casos una bendición, en otros, uno no deseado por padres que jamás fueron siquiera advertidos de los problemas y consecuencias de una vida sexual sin precauciones.
Nadie tiene el poder para cuestionar a mujeres y adolescentes en su determinación de tener hijos, a pesar de que muchos condenen a estas personas debido a su corta edad y peor situación económica para realizar dicha tarea. En muchos casos, sí es una decisión de las parejas de emprender esta responsabilidad, más allá de juzgar sus parámetros para decidir traer al mundo a un ser humano que merece las mejores condiciones para vivir y desarrollarse. Todo desemboca en la formación y educación, porque sin duda alguna, la gente con una cultura adecuada, siempre tomará la mejor determinación para su vida y la de su familia.
Según estudios recientes, en República Dominicana, “el siete por ciento de las adolescentes de 15 años está o ha estado embarazada alguna vez” y “El 41 por ciento de las adolescentes de 19 años está o ha estado embarazada alguna vez.” Estos datos, además de impactantes e inquietantes, nos sitúan en una realidad cruda, porque es un contexto inimaginable en niñas y mujeres de estratos sociales altos (salvo excepciones), ya que ellas sí cuentan con una base valórica y cultural tratada tanto en sus colegios (por escasa que sea) y en sus hogares, lo que les permite tener una vida de acuerdo a su edad, “quemando” etapas de manera que todo llegue a su debido tiempo en conjunto con el desenvolvimiento de sus actividades educacionales y profesionales. Lo opuesto sucede en los barrios marginales, donde la educación es un lujo que no se pueden dar, más aún, si el hambre y la violencia es un invitado constante en el diario vivir de miles de personas.
En la última década, el esfuerzo de autoridades de todos los sectores por detener los embarazos prematuros en jóvenes poco aptas para dicha actividad, ha surtido efecto, ya que el porcentaje de mujeres y niñas con este problema, ha descendido, pero de manera lenta, ya que no se han atacado los puntos frágiles de esta debacle, cómo es la educación sexual impartida en establecimientos y hogares de familias con escasos recursos. Es en esos polos, donde toda la energía debe enfocarse para al menos, darle la oportunidad a las niñas y mujeres de elegir entre una u otra vía de la vida, sin dejar de lado dicha campaña en barrios y sectores más acomodados, pero no exentos de problemas de esta naturaleza.
Es poca la valoración a las personas de barrios pobres, abunda la discriminación hacia ellos, y la marginación es el pan de cada día para personas y familias que son la clase obrera que mantiene a países y continentes de todo el mundo, pero que al mismo tiempo, son víctimas de una sociedad clasista, elitista y cerrada a gente con la misma capacidad que ellos, pero con una brecha de oportunidades espeluznante, la cual se convierte en una ocasión perfecta para que el “fantasma” de la delincuencia, de la droga y de embarazos no deseados, sobren en los barrios donde siempre falta la comida y donde nunca se sabe que va a pasar al día siguiente; lugares donde se sabe lo que es el sufrimiento, razón más suficiente para que todos, sin excepción, luchemos por ver crecer un país con igualdad y desarrollo; un país de ensueño, pero no imposible de lograr.
sábado, 15 de noviembre de 2008
Violencia en México, en alza y fuera de control

viernes, 7 de noviembre de 2008
El hombre del momento

lunes, 3 de noviembre de 2008
"Sí, se pudo". Barack Obama, el nuevo presidente de los Estados Unidos

jueves, 30 de octubre de 2008
7300 y un poco más

Reflexionar que ha sido de mi vida en 7300 días, es darse cuenta que la vida sí tiene muchas vueltas, sí tiene dificultades, sí tiene "piedras en el camino", sí tiene mucha tristeza, pero al mismo tiempo, tiene alegría, satisfacción, amor, amistad y el simple hecho de vivir, que más allá de agradecer por seguir vivo y con tantos sueños por delante, es la principal motivación por la que me levanto todos los días, y lucho por lo que quiero lograr y conquistar. Sin duda, que 20 años en el cuerpo, te transportan a una nueva etapa, no sólo de madurez etaria, sino que de madurez mental, de esa que tanto hace falta. La experiencia y las situaciones con las que nos toca lidiar, nos hacen reflexionar, luchar, caer, pero levantarse, porque de eso se trata vivir, seguir hacia adelante, no importando a que momento de nuestras vidas lleguemos, sino de que manera lleguemos a ese segundo y cómo vivamos cada momento.
Por mucho tiempo maldecía a quien se me cruzara en mi camino, convencido de que lo peor caía sobre mis hombros. Pero con el tiempo, me di cuenta que lo que he vivido, ha sido lo que he tenido que vivir, y me ha permitido ser lo que soy hoy, alguien mejor que ayer, más fuerte que ayer, más claro en torno a todas las luchas que se tienen que librar en la vida para sobrevivir en una sociedad que de integrada y sociable, tiene poco, pero de salvaje y compresiva, tiene más de lo que uno desearía.
Marcará la diferencia qué podamos hacer nosotros por hoy, por el futuro y por cicatrizar el pasado, no olvidando jamás de donde venimos y con la certeza de que vamos hacia un lugar mejor. Soñar no cuesta nada, luchar, bastante. De los 20 años que he pisado la tierra, 2 de ellos, han sido de madurez y de crecimiento mental tremendo, con el peso más grande que haya sentido: el de estar lejos de todo lo que quiero. Mis amigos, mi familia, mi tierra, son cosas que no se olvidan; es más, se recuerdan y se quieren con más vigor, porque la distancia demarca muchas restricciones, no sólo físicas, sino que también mentales, y al mismo tiempo, te acerca de un modo espiritual a Chile cada vez que quieres visitarlo, ahí estarás. Sólo pensarlo te lleva, te transporta, te hace sentir el calor de la gente, de la gente que nunca pasó al olvido y que sin duda alguna, seguirán en mí por siempre. Nombrarlos uno por uno, me parece innecesario, porque los amigos no se confirman como un contrato sin sentido y sentimiento alguno; los amigos se sienten y se saben sin la necesidad de abrir la boca; los amigos son los que siempre estarán para ti en los momentos que más los necesites, esos que marcaron presencia en tu vida y están apoyándote, con la fuerza y la unión inexplicable de un sentimiento tan único como el de la amistad. Ustedes saben quienes son y no hay más que decir. Gracias por estar ahí siempre y ser parte de mi vida.
En la República Dominicana vine a recalar. ¿Críticas? Siempre las hay. Pero nadie me invitó, nadie me dijo que tendría que cambiar a la isla, ni mucho menos venir a juzgar cuando ni siquiera pertenezco a este mundo, este mundo que muchas veces, me resultó ajeno hasta la saciedad, pero que hoy, me da cuentas alegres por la gente que se ha cruzado en mi camino. Hay demasiadas cosas que decir, pero pocas personas a las cuales agradecer. Cómo dije antes, nombrarlas, me parece fuera de lugar; ¿para qué? si ya saben quienes son y por-qué siguen soportando a un tipo que tiene bastantes complicaciones, pero que en el fondo, agradece y sabe que sin ellas, no estaría con la satisfacción de decir que sí hay gente que vale la pena por la cual luchar y seguir. Cuando a veces la vida te dice lo contrario, se pelea con más fuerza, mucha más si tengo a las "chicas" a mi lado, apoyándome y estando ahí, más de lo que imaginaba.
¿Qué les puedo decir? Que gracias por todo, por conocer al chileno y quererlo como es, con defectos y virtudes, pero con la certeza de que siempre podrán contar conmigo para lo que sea.
Ya tengo 7300 días invadiendo al planeta, mañana será un poco más. ¿Cuánto más será? No me importa de sobremanera; me interesa cumplir mis metas, querer a mis amigos y ser querido, vivir la vida y compartirla con la gente que se lo merece, pero más aún, mirar hacia atrás y estar orgulloso de que lo hice todo, todo lo que desee y añoré, ese es mi sueño y mi convicción: mis años no pasando en vano. El tiempo dirá.