sábado, 25 de abril de 2009

Frost/Nixon: relato y análisis de una entrevista que impactó al mundo entero



La década de los setenta fue controversial y escandalosa para el ámbito político en Estados Unidos. La presidencia del republicano, Richard Nixon tuvo su punto culmine cuando estalló el caso de Watergate, al salir a la luz pública, el espionaje, sabotaje y abuso de poder por parte del gobierno de Nixon para lograr su cometido de ser reelegido presidente de Estados Unidos en 1972.

Luego de su dimisión en 1974, Richard Nixon optó por el absoluto silencio en los medios, aguardando por una opción real de dar a cononocer su versión e impresión sobre las razones que lo llevaron a renunciar a su cargo, hecho sin precedentes en la historia estadounidense. Tres años más tarde, David Frost conseguió persuadir a Nixon de darle la exclusiva, en cuatro entrevistas de dos horas de duración, donde abarcarían el pasado del ex presidente, su biografía y porsupuesto, el escándalo de Watergate y su implicancia en el hecho que lo llevaría al retiro absoluto de su vida política.


El análisis : parte I

Richard Nixon, ex presidente de los Estados Unidos; David Frost, presentador y animador de la televisión británica; y una cámara, testigo ocular del hecho político que escandalizó al mundo, son los tres protagonistas de una historia que desencadenó una batahola política en Estados Unidos, sellando el futuro de Nixon, y marcando el antes y el después de una era comunicacional que transformaría la relación de la política con los medios.

La película Frost/Nixon, escrita y dirigida por Ron Howard y protagonizada por Frank Langella, Michael Sheen y Sam Rockwell, relata el proceso que terminó por sentar frente a frente, a un “inofensivo” animador inglés, y al ex presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, único mandatario de la historia norteamericana en renunciar a su cargo por un escándalo político de proporciones, que lo obligó a dejar de manera anticipada la Casa Blanca en 1974, en absoluta impunidad.

En Australia, David Frost se enteró del hecho ocurrido en Estados Unidos, y viendo la gran oportunidad que tenía en sus manos, se encomendó el objetivo de lograr la exclusiva con el implacable Nixon, que por tres años, no permitió ninguna entrevista a ningún medio de comunicación, guardando celosamente sus impresiones sobre Watergate y su implicancia en el caso que le cerró las puertas a su vida política.

La clave era simple para Frost; ofrecerle a Nixon algo que ningún otro medio o entrevistador pudiera, sumado a su escasa reputación como un “peso pesado” de las entrevistas políticas, el inglés asomaba como una presa fácil para ofrecer los hechos de la boca del ex presidente, y una fuente de mucho dinero. El animador de televisión le ofreció $ 500.000 dólares por la entrevista, dinero que tuvo que aumentar a $ 600.000 para la aceptación definitiva de Nixon y su equipo de asesores, que lo instó a aceptar la entrevista, dada las condiciones favorables y el dinero en juego.

Swifty Lazar, asesor y agente de Richard Nixon, logró persuadir al ex presidente de aceptar la entrevista de David Frost, por la poderosa razón de su desconocimiento ante tal evento político, en desmedro de los experimentados periodistas de la cadena CBS, que le ofrecían hasta $ 350.000 dólares, pero una verdadera batalla campal con el objetivo de lograr la confesión de Nixon, sinónimo de dinero y audiencia de inimaginable proporción.

En 1976, en Nueva York, David Frost, en compañía de su productor y amigo, John Birt, comenzaron su periplo camino al gran encuentro con Richard Nixon. A su equipo, se le sumó el escritor y gran crítico de Nixon, James Reston Jr. y el hombre de las noticias de la cadena ABC, Bob Zelnick, encargados de reunir todo el material de estudio para las preguntas que se le harían al ex presidente en la serie de entrevistas pactadas para 1977.

En la reunión previa a las entrevistas, David Frost no tenía patrocinadores. Tenía un contrato por $600.000 dólares, de los cuales tuvo que pactar $250.000 en un cheque propio sin fondos para esa cantidad, ejemplificando el ímpetu de lograr la confesión de Nixon, ateniéndose al tremendo riesgo que significaba subirse a un tren que lo podría llevar a la ruina total, o al éxito comunicacional más grande del que se tenga memoria.

Pero el proceso no sería fácil. Los propósitos de Frost en un principio, fueron meramente lucrativos y por el éxito personal. Sin embargo, el equipo que lo acompañó, lo hizo ver más allá, y entender la tremenda oportunidad que tenía a su haber. Tendría frente a él, por largas horas, al político más cuestionado del último siglo, con la opción de lograr que confesara sus culpas, y le admitiera a todo el mundo sus errores, aciertos y la devaluación que logró darle al sillón de la Casa Blanca. Sin duda, una confesión que Nixon nunca esperó dar, y que Frost logró extraer.

Por largos meses, la preparación fue exhaustiva, revisando la carrera de Nixon de principio a fin, presionados por la coyuntura, el miedo al fracaso, y la popularidad de la que gozaba Frost en esos años, ya que muchos canales de televisión y periodistas, vieron en su objetivo, una verdadera broma, guardando nulas esperanzas de que un presentador inglés de televisión pudiera poner en aprietos al hábil y experimentado Richard Nixon.

El hotel Beverly Hills sería el epicentro del equipo de Frost para preparar el material de las entrevistas. En enero de 1977, Frost, Birt, Zelnick y Reston se preparaban para llevar a cabo el asalto comunicacional de sus vidas, con muchos sobre saltos en el camino, que incluso hicieron peligrar la estabilidad de un grupo que logró su cometido cuando las esperanzas se esfumaban.



La entrevista

Verano de 1977. Frost frente a Nixon. Una entrevista que cambiaría el curso del siglo. El primero de los encuentros se llevó a cabo el 23 de marzo. Con dos horas por grabar, Frost se dio cuenta que se encontraba frente a un hueso difícil de roer por donde lo mirara. Cada pregunta la desviaba a sus logros, y los hechos que oscurecieron su gestión, plasmados inteligentemente por Frost, los transformaba amparado en la difícil coyuntura que vivía Estados Unidos en la década de los setenta.

Richard Nixon sabía a lo que iba y tenía plena conciencia del poder de la entrevista, ya que de salir airoso, podría darle nuevos aires a sus aspiraciones políticas del futuro, teniendo en cuenta lo importante que resultaban sus dichos y la convicción de jamás reconocer su incidencia en Watergate, arma de doble filo. Nixon estaba ante dos caminos, el del fracaso y el retiro político, o la vuelta del presidente en la pelea por la Casa Blanca una vez finalizado el escándalo.

La táctica de Nixon era tan fascinante como simple. Alargaba las respuestas de manera que se desvirtuara totalmente, y la táctica de Frost de darle en algún punto débil de su gestión, no lograra el éxito esperado. A ello, se sumaba el factor del tiempo, ya que eran dos horas, por lo que cada pregunta no podía pasar de los cinco minutos, números que manejaba a la perfección el ex presidente. No dejaba entrar a Frost en ningún momento de la intervención, argumentando sus respuestas con recuerdos anteriores a su mandato que incluso, no tenían relación con la pregunta ni menos con la base de la respuesta.

Frost se encontraba con complicaciones financieras, perdiendo importantes patrocinadores, dada la escasa credibilidad que poseía el inglés en la arena política comunicacional. Luego de la primera entrevista, los dos millones de dólares que necesitaba reunir, estaban lejos de ser concretos, ya que sólo tenían reunido el 30% de ese dinero, factor que aumentaba la desesperación de Frost y su equipo, que con el paso de las horas, perdía la fe en un proyecto condenado mucho antes de comenzar.

Las entrevistas se hacían tediosas y largas; Frost no lograba encajar con la pregunta adecuada, y Nixon se hacía presidenciable una vez más. Con la elevada convicción de sus palabras, el ex presidente ganaba adeptos, sensibilizaba a sus opositores e imprimía en su discurso, pedidos implícitos del perdón y una nueva oportunidad de comandar un país que lo eligió y que sufrió una decepción que comenzaba a desaparecer gracias al manejo magistral de Nixon ante las cámaras, hundiendo a Frost, financiera y mediáticamente.

Vietnam, Cambodia y Watergate eran los puntos fuertes del cuestionario de Frost, pero Nixon sabía redondear las preguntas y envolver sus errores en aciertos de acuerdo a la situación mundial de ese entonces. Alargando al máximo, sacando de contexto sus respuestas y presionando a Frost, el ex presidente entraba en tierra derecha a conseguir un éxito mediático que lo podría haber catapultado al olimpo político más temprano que tarde.

domingo, 19 de abril de 2009

El incendio albo se apagó con el agua más dulce

Una de las semanas más tensas y conflictivas en la historia de Colo-Colo; crisis interna y deportiva; la salida de un histórico de la banca del Cacique y la ira descontrolada de los hinchas en contra de algunos jugadores, sumaban para llevar a Colo-Colo a una nueva versión del superclásico de forma desgastada, desconfiada y con una presión más que abultada en el bolsillo de los 11 que saltaron a la cancha de Ñuñóa.

Pero un clásico es un clásico, y así lo demostraron los albos que, de principio a fin dominaron las acciones del encuentro, con un Macnelly Torres inspirado y un Lucas Barrios que volvió a las conquistas ayudado por la colectividad del equipo y la poca resistencia de la defensa azul durante todo el compromiso.

La victoria por 3-1 fue justa, ya que reflejó la realidad mostrada en la cancha, dejando de lado los fantasmas de una crisis profunda y la ira de hinchas sedientos de victoria luego de días llenos de tensiones, acusaciones de gravedad y un camarín más dividido que nunca. En la misma línea, los albos mostraron lo mejor de repertorio, cuando a los 13´minutos un violento remate de Macnelly Torres fue a penas desviado por Miguel Pinto, permitiéndole a Lucas Barrios alcanzar el balón y decretar el primer tanto para los colocolinos, desatando la euforia del sector albo del estadio. La tarde seguiría siendo blanca, ya que los dirigidos por Gualberto Jara se fueron con todo en busca del gol tranquilizador, y fue así como a los 34´ minutos de juego, con gran jugada de Macnelly Torres, el argentino, Lucas Barrios pudo anotar su segundo personal tras encontrar una débil reacción del portero azul Pinto.

El segundo tiempo comenzaría de manera inesperada, ya que a los 53´, tras mala salida de Luis Pedro Figueroa, el volante azul, Emilio Hernández jugó magistralmente con Juan Manuel Olivera, quien logró el descuento azul, sentando la esperanza de los universitarios de revertir el marcador. Pero los 69´minutos terminarían de ser los últimos segundos de aspiraciones de victoria para Universidad de Chile, ya que Figueroa enmendó el error y logró convertir el tercer y último tanto para los albos, tras gran pase de Lucas Barrios, la figura del encuentro junto al colombiano Torres.

De esa forma terminaría el clásico en su edición 163, como una manera de revertir la grave crisis interna que vivió Colo-Colo durante la semana, inestabilidad que esboza indicios de cambiar gracias a la convincente actuación alba este domingo. El Cacique vuelve a la carga por ser parte de la segunda fase del torneo Apertura, pero deberá seguir luchando por esa opción, al encontrarse en las últimas posiciones del campeonato, aunque con la ilusión intacta de volver a levantar el trofeo de campeón, como se ha hecho costumbre en los últimos años.

"Con o sin Marcelo" la victoria era alba, afirmó Lucas Barrios. El goleador del mundo del 2008 apuntó a las falsedades que se dijeron y criticó que los problemas del camarín se hayan ventilado de esa forma, pero al mismo tiempo, sentó sus aspiraciones de ser campeón y darle alegría al hincha albo, dolido durante los últimos días, pero con nuevas esperanzas de conseguir una nueva estrella para el equipo de sus amores.

Cumbre de las Américas y un protagonista


Trinidad y Tobago fue escenario de una cumbre de Las Américas en medio de una de las coyunturas más difíciles de los últimos 50 años. La crisis en todos sus frentes, ha condicionado un encuentro que llegaba con expectativas de máxima tensión entre el presidente de Venezuela, Hugo Chávez y el de Estados Unidos, Barack Obama. A su vez, existía suspicacia por la asistencia del mandatario de Bolivia, Evo Morales, que pocos días antes del comienzo de la cumbre, se encontraba en plena huelga de hambre por la promulgación de una ley que le permitiese reelegirse una vez terminada su gestión actual.

Sin duda que el momento del antes y el después, fue el gesto de amabilidad de Barack Obama con su par venezolano, Hugo Chávez, al acercarse hasta donde se encontraba para estrecharle la mano, como una forma de apaciguar los ánimos, y encontrar los mecanismos de volver a relaciones de cordialidad y esperanza con un mismo objetivo por delante, enfrentar y derrotar a la crisis económica más grande de la historia.

Obama, fue la voz cantante en cada segmento de la cumbre. Desde sus intervenciones, donde le abrió la puerta a Cuba a relaciones abiertas con Estados Unidos, haciendo hincapié en sus esfuerzos por instaurar la democracia en ese país, hasta sus enérgicos dichos sobre el trabajo en conjunto que debe hacer América para superar la crisis, dejando de lado diferencias, ajustando agendas de cohesión laboral, y apuntando hacia el mismo lado contra las turbulencias de la "crisis perfecta", como afirmaba Chávez hace unos meses.


El presidente norteamericano no se quedó atrás en sus reuniones privadas y conversaciones de carácter "productiva", donde sostuvo diversos encuentros con mandatarios de Colombia, Alvaro Uribe, y de Chile, Michelle Bachelet, con quien se mostró especialmente atento en cada oportunidad en que se encontraron durante el almuerzo y la cena de la cumbre. A su vez, se mostró interesado en sostener tratativas comerciales y políticas con la mayoría de los representantes de los países que asistieron a la cumbre, como una forma de entablar relaciones, siendo dicho encuentro, el primero de carácter continental para el reciente electo presidente.

Un hecho que llamó especialmente la atención, fue el total apoyo de Obama hacia el gobierno de Evo Morales, dada la crisis interna que existe en Bolivia y la amenaza a la estabilidad gubernamental y la propia integridad del mandatario altiplánico en el último tiempo. Obama sostuvo que su gobierno, condena y está totalmente en contra de cualquier intento de derrocamiento de un gobierno democrático como el de Bolivia. A su vez, puntualizó que dichas amenazas no constituyen los deseos de su gobierno ni del pueblo estadounidense en el accionar de cualquier gestión gubermanetal de carácter democrático.

En una de las columnas hechas por Obama para los diarios y periódicos de latinoamérica, sostuvo que la cumbre permite a todos los presidentes elegidos democráticamente, la oportunidad de expresarse y ser parte del proceso del cambio que necesita todo el continente americano. A su vez, destacó las nuevas políticas en torno a las restricciones que existían contra Cuba, desde visitas de los cubano-americanos a su país, e incluso, el envío de recursos para los familiares que aun residen en la isla. Aquello ha cambiado desde que Obama llegó a la Casa Blanca, puesto que creyó innecesario y obsoleto una restricción de ese tipo, ante una crisis que necesita de todo y todos para afrontarla, e incluso, dejar los debates "trillados" del pasado atrás, y comenzar de nuevo.

Sin duda que la cumbre ha sido el principio de un nuevo proceso. Por lo mismo, Obama ha sostenido que de los dichos, se debe pasar a los hechos de manera rápida, eficaz y sostenida, por el bien de todos los pueblos del continente, sin excepción alguna, víctima de una crisis dolorosa y prolongada, en la cual ya no hay cabida para peleas banales de pensamiento e ideologías.

Se esperan las acciones de un continente dividido históricamente, pero ahora más que nunca, con nuevas caras y pensamientos, la esperanza se hace evidente ante un escenario que otorga una tremenda oportunidad de reinventarse y hacer de América un continente "armado" ante la inestabilidad mundial.

jueves, 9 de abril de 2009

La vida es un ratico


Ha fallecido Ramón Díaz. Estudiante de Comunicación, compañero, conocido, amigo, hijo y hermano. Ha dejado de existir un hombre conocido por muchos como Blue, un joven que rondaba los 20 años, y que en un segundo, vio truncada su vida, sus metas, aspiraciones y proyecto de vida, cuando recién comenzaba a caminar por un destino marcado por un accidente que oscureció aun más la madrugada del miércoles.

De un momento a otro, el impacto de su deceso marcó el inicio de una semana santa especial. No serán días comunes, ni el lunes, será un inicio de semana más. La comunidad universitaria está de luto, y aunque hay esbozos de costumbre en torno a la muerte de tantos amigos, el fallecimiento de un ser humano con el que se compartió un aula, sigue siendo de mucho impacto y tristeza.

Da para pensar tantas cosas, pero sin duda, que la muerte de Ramón baja los humos de la cabeza, y enseña que la vida es tan corta como insegura. No se sabe cuando partiremos, ni como lo haremos. Nadie sabe cuando será nuestro último instante, y si ese momento llega en el minuto preciso.

Me quedo con tantas preguntas que muchos encajan con un "Dios sabe porqué hace las cosas", pero yo voy más allá, y digo, que la vida muchas veces no tiene ni algo cercano a un color rosa. Es simplemente la vida, que hay que vivirla, gozarla y sentirla cada minuto que pasamos, existiendo de momentos y no del paso del tiempo. Llorar en los malos instantes, y reir cada vez que nos damos cuenta que estamos presenciando un segundo de goze, es lo que determina nuestra vida.

Ramón se ha ido, y nos dejó el recuerdo de su vida. Con 20 años en el cuerpo, no tengo la menor duda de que hubo muchas cosas que no pudo hacer; hubo muchas risas que no pudo esbozar; hubo muchos llantos que no pudo desatar; y hubo muchos recuerdos, que no podrá construir.

Lo único que nos queda es seguir viviendo y homenajear a los que ya no están, seguir riendo y llorando, seguir gozando y seguir trabajando, seguir aquí, en la vida, en el día a día, que tantas veces nos impacta y nos marca, como aquella noche que no le volvió a mostrar la luz del día a un ser humano, que dejó la vida, y se confundió en la oscuridad.

viernes, 3 de abril de 2009

93 días en el corazón de Felipe Cruzat


Felipe Cruzat ha dejado de existir. Fueron 93 días de larga espera, en una agonía interminable para su familia, donde todo Chile se mantuvo expectante al desenlace de una historia que cada ciudadano, la vivió a su manera, esperanzados en que algún donante apareciera con el corazón que tanto necesitaba el pequeño.

Hubo momentos de alivio en los rostros de su familia, ya que el gobierno chileno, pudo traer con urgencia y eficiencia, un corazón artificial provisorio desde Argentina, con el fin de hacer más llevadera la espera y paliar la poca resistencia que tenía el cuerpo de Felipe. Pero desde un principio, los médicos tratantes advirtieron que esa medida era sólo temporal, puesto que de igual forma, el menor necesitaba un trasplante de corazón cuanto antes.

Los días pasaban, y el órgano no llegaba. De muchos rincones del país aparecían posibles donantes, pero ninguno se concretaba. La luz comenzaba a apagarse, ante la impotencia de un país que proclamaba por un solidario, sin darse cuenta, que debió ser la misma gente, que debió ponerse en el lugar de Felipe, y darle vida, cuando la suya o la de algún familiar, haya llegado a su fin.

Felipe Cruzat se convertía con el paso de las horas, en un símbolo de lucha, en un niño que demostraba ante el mundo, que por la vida se pelea y se aguanta hasta donde las fuerzas no lleguen. Pero el donante no aparecía, y su valentía se esfumaba en las sombras de un corazón que decía basta. No en vano, fueron 93 días de lucha titánica contra un destino que estaba escrito en las bases de un país que predicó tanto, y que nunca empezó por casa a poner en práctica sus dichos y rezos.

Llegó la mañana del 3 de abril del 2009, y un problema en su vía respiratoria, provocada por una fuga de sangre, terminó por convertir a Felipe Cruzat en un mártir de la lucha en la espera por un donante. Minutos después de su deceso, Chile se paralizó. Luego de 3 meses de ansiedad, esperanza y anhelo, el corazón artificial del pequeño, dejó de funcionar, sepultando días y noches de una angustia inexplicable, de gritos de auxilio por parte de sus padres, y desatando un llanto general por la historia de un joven, que luchó hasta el último minuto por seguir viviendo, por dar un paso hacia delante en un existir que lo marcó, y le enseñó a un país entero lo que es pelear por la vida.

Más allá de la tristeza de su partida, Felipe Cruzat ha dejado una enseñanza, una lección de vida, y una línea de trabajo que se debe seguir para que en el futuro, jóvenes y adultos tengan un donante en menor tiempo y con las mejores condiciones posibles, porque no existe mayor derecho que la vida misma, y no hay mayor goze, que vivirla en plenitud.

El recuerdo de aquel joven de 11 años, quedará en la imborrable memoria de quienes siguieron minuto a minuto la suerte de un ser desconocido, que alcanzó la fama nacional a costa de un sufrimiento jamás deseado. No hay dudas, de que 16 millones, hubiesen preferido que Felipe Cruzat hubiese sido famoso por su talento, por sus dotes, o simplemente, por ser un chileno más trabajando por los suyos y por su país. Chile ha perdido a un grande de su gente, pero ha ganado un símbolo, un recuerdo, una luz, un ángel que nos enseñó y nos ejemplificó en 93 días, la vida fuera de todo campo banal, y la guerra contra todo aquello que quiera destruirla.


Un pequeño de 11 años, un ejemplo para millones, un lema de la lucha y un mártir por la vida.

Hasta siempre Felipe.

miércoles, 1 de abril de 2009

La ilusión del Mundial sigue dependiendo de la Roja


La selección chilena de fútbol permanece en la parte alta de las eliminatorias mundialistas rumbo a Sudáfrica 2010, tras el término de la duodécima fecha, donde la Roja, empató sin goles contra Uruguay en el Estadio Nacional de Santiago. Gracias a la victoria conseguida en Lima, por 3-1, y el empate 0-0 contra los charrúas, Chile se quedó con 20 unidades, por lo que se ubica en el tercer lugar de la tabla, detrás del líder, Paraguay, que ostenta 25 puntos, y Brasil, que goleó a Perú en Porto Alegre, trepó a la segunda ubicación con 21 unidades.

Los resultados anteriores al partido de Chile con Uruguay, le habían dado todas las posibilidades de afirmarse en los puesto de avanzada, ya que Argentina sufrió una derrota apabullante e histórica en La Paz, a manos de la selección de Bolivia, que le propinó un 6-1, con tres goles de su figura, Joaquín Botero, autor de 3 dianas. Más allá de la impactante derrota, el resultado era propicio para que Chile se alejara de la albiceleste, por al menos, 3 puntos. A su vez, Colombia había perdido el rastro de los líderes tras caer ante Venezuela por 2-0, y Ecuador sólo empató con Paraguay en Quito. Aquello, no fue posible, ya que el correcto partido de los uruguayos en pasto chileno, le hizo la tarea difícil a una selección que pasó más de un susto, y que al final, valoró en demasía el punto obtenido en casa.

Con 20 puntos en el bolsillo, 8 unidades más serían las necesarias para clasificar directamente al mundial de Sudáfrica. El calendario ayudaría bastante a dicho objetivo, ya que quedan 3 importantes partidos en Santiago, ya que Chile debe jugar contra Bolivia, Venezuela y Ecuador, además de visitar a Colombia, Brasil y Paraguay. Es precisamente contra los "paraguas", el próximo partido, a llevarse a cabo el 6 ó 7 de junio de este año en Asunción. De ninguna manera será fácil, ya se que se trata del líder de la campaña, aunque no viene haciendo buenas presentaciones, perdiendo inapelablemente contra Uruguay y cosechando un pobre empate ante Ecuador.

Por otro lado, el partido con Brasil será el más complicado que se tendrá lejos de Santiago. Los pentacampeones del mundo se hacen fuertes en su estadio, y no hay que ir muy atrás en el tiempo para recordar la caída estrepitosa de los chilenos por 5-0 en su última visita a Brasil, además de la goleada perpetuada en el Nacional de Santiago el año pasado por 3 goles a 0. A su vez, el partido contra Colombia en Bogotá será de alto calibre, pero con mayores posibilidades de obtener un buen resultado. En las eliminatorias pasadas, rumbo a Alemania 2006, Chile no hizo una buena presentación, y aun así, logró un esperanzador empate a 1 gol, que lo dejaba a las puertas del repechaje, situación que no se dio, por el empate ante Ecuador en Santiago, punto que no le bastó para quedarse con la quinta posición.

Los cotejos frente a Bolivia y Venezuela en Santiago, son seis puntos que debiesen quedar en casa, a pesar de ciertas sorpresas que se han dado en los últimos años, por la forma en que está jugando la selección chilena, y la magra e irregular campaña de altiplánicos y venezolanos, dos victorias en el reducto de Ñuñoa se hacen más plausibles que en campañas pasadas. Si a ese factor, se le suma una posible victoria sobre Ecuador en la última fecha eliminatoria, los pasajes al mundial debiesen estar asegurados, incluso, antes de llegar a dicho compromiso, si se toma en cuenta, la posible cosecha de puntos en las tres visitas que le restan al conjunto nacional dirigido por Marcelo Bielsa.

La tarea que le queda a Chile no es menos que complicada. En Asunción se reanudará el proceso eliminatorio, última etapa de las clasificaciones, donde se podrá vislumbrar si la selección nacional tiene la entereza y la regularidad para conseguir los ansiados boletos a la próxima cita mundial. Es de esperar, que Bielsa y sus dirigidos, hagan una correcta faena en el exterior y se afirmen en Santiago, para darle al hincha y al país entero, el grito final de que la Roja de Todos, está en el Mundial de Sudáfrica 2010.

domingo, 29 de marzo de 2009

Rugió La Roja en el Monumental de Lima


La selección chilena de fútbol se llevó una clara victoria por 3 goles a 1 ante el conjunto peruano en el estadio Monumental de Lima en el marco de una nueva fecha de eliminatorias mundialistas. El favoritismo con el que contaba la Roja de Chile, presagiaba una clara opción de triunfo sobre el Rímac, que poco y nada había hecho hasta ese momento en las clasificaciones, que lo mantenían como colista absoluto con escasas 7 unidades.

La suspicacia que despertaba un clásico del Pacífico "politizado", daban pie para todo tipo de pronósticos, tanto dentro como fuera de la cancha, ya que la seguridad en Lima para el seleccionado chileno era de gran envergadura, esperando masivas manifestaciones peruanas en desagravio hacia la selección y los hinchas nacionales. A su vez, nadie se inclinaba totalmente por una victoria chilena, ya que el equipo del "Chemo" del Solar, venía con hambre de triunfo y con una clara motivación por ganarle a su eterno rival. Nada de eso ocurrió. A los 2´minutos de juego, Mark González desbordó, y encontró el zapataso del mejor jugador del partido, Aléxis Sánchez, que la clavó en el ángulo inferior derecho del portero Butrón, para desatar un silencio atónito en el colmado Monumental de Lima.

El partido se vio bastante trabado y parejo, pero con pocas llegadas de real peligrosidad, siempre condicionado por el tempranero gol del delantero del Udinese de Italia. Al mismo tiempo, Perú intentaba pero no llegaba, y el veterano Solano, destellaba con luces propias en algunas llegadas de atención al pórtico defendido por Claudio Bravo. Hasta el minuto 30´, cuando Jean Beausejour, envió un centro pasado a Aléxis Sánchez, que, con categoría la bajó, y provocó la falta del defensor peruano, el "loco" Vargas. El encargado de ejecutar fue Humberto Suazo, con la frialdad que lo caracteriza, no tuvo inconvenientes en decretar el 2-0 parcial, ante la impotencia de los 40 mil hinchas peruanos que llegaron con esperanzas de revertir la precaria situación de su selección.

Segundos después del gol de Suazo, llegaría la jugada más polémica del partido. En una ofensiva chilena que obligó al portero Butrón a salir de su arco, el balón se mantuvo peligrosamente en el límite del área grande, lo que dejó como única opción al meta peruano despejarla como fuera, y se apreció con claridad, que la sacó con la mano fuera del área, acción que debió ser sancionada por el árbitro paraguayo Amarrilla, que, por reglamento, debió expulsar a Butrón de manera inapelable. Aquello no ocurrió, y produjo el relajo de Chile, condición que fue aprovechada por los peruanos, que en una rápida jugada ofensiva, decretaron el 2-1 parcial, obra de Johan Fano. Con ello, se irían al descanso, a la espera de 45 minutos electrizantes.

El segundo tiempo mantuvo la misma tónica que el primero, con intensidad, faltas por doquier, y un Perú con más ganas que fútbol en busca del empate y algo más, para tratar de salvar aunque fuese, el honor en una eliminatorias para el olvido. Por su parte, Chile llegaba pero no concretaba. Beasejour, Sánchez, Fernández y Suazo inquietaban incesantemente el pórtico limeño, pero no podía llegar el gol, a medida que Perú se hacía con el balón tras el ansiado empate. Hasta que apareció la magia del "niño maravilla", en el minuto 69´, tras un desborde de tremenda factura, dejó el balón servido para que Matías Fernández decretara con poca dificultad el 3-1, resultado que sepultaría las pretensiones peruanas, y que a la postre, marcaría la pizarra final de una victoria en suelo peruano tras 24 años de sequía.

Fue un cotejo histórico por donde se le mire. Marcó las últimas opciones del Rímac de asistir a Sudáfrica 2010, sentenció a un tozudo "Chemo" del Solar, fue una victoria chilena luego de muchos años, y 3 puntos de oro a la caza de uno de los cuatro pasajes directos al próximo mundial.

Con el triunfo de la Roja, la selección alcanzó un expectante 3 lugar en las clasificaciones con 19 unidades, detrás de Paraguay y Argentina, superando a Brasil en puntaje, que sólo empató ante Ecuador en Quito. Por su parte, Uruguay se mantiene cerca de Chile, con 16 puntos, tras la convincente victoria de la Celeste sobre Paraguay en el Centenario de Montevideo. Precisamente, serán los charrúas, la próxima valla de Chile en busca de afirmarse al tope de la tabla. Será un encuentro decisivo en el reducto de Ñuñoa en Santiago. Más atrás, Colombia sigue vivo de la mano de Macnelly Torres, ya que derrotó a Bolivia por 2 goles a 0 en Bogotá. Y la selección argentina de Maradona se sacudió el fantasma de Riquelme y acabó con toda suspicacia, tras vencer por goleada a Venezuela, que de manera gradual, pierde fuerzas para seguir peleando una clasificación cada vez más lejana.

El miércoles 1 de abril será fundamental para Chile. La victoria consolidadora de hoy, deja en buen pie a la Roja de Bielsa, que debe derrotar a Uruguay, su rival más directo, si quiere afirmarse y comenzar a soñar con un mundial, que ha sido esquivo por 11 años, y que hoy, se ve más cerca que nunca.